Capítulo 1. Jorge llega a Barcelona
El avión está cerca de la ciudad y las casas, muy pequeñas desde arriba, están más y más cerca. El mar termina y empieza la playa, ¡me gusta mucho la playa!
Barcelona es mi sueño, pero también es mucho dolor. Dolor porque en México están mi madre y mis hermanos, mis abuelos, mi familia… y todos mis amigos. Tengo que ser fuerte.
Me llamo Jorge Campos Vila, tengo 17 años y soy mexicano. Viajo desde mi ciudad, Oaxaca, hasta Barcelona para jugar en La Masía, el centro de formación del Barça. Mi ídolo es Messi. Él también es americano, y él también llega a Barcelona de niño. Ahora es uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo.
Este viaje es mi sueño porque quiero ser futbolista, un futbolista muy bueno.
El sueño de Messi ahora es también mi sueño.
Mi padre me mira con ilusión. El avión está en la pista de aterrizaje; el Fútbol Club Barcelona está un poco más cerca.
En el aeropuerto hay un señor alto y de pelo oscuro con un papel que dice: JORGE CAMPOS VILA. Lleva un traje negro y está muy serio.
—Buenos días —dice mi padre—, soy Juan Campos, y este es mi hijo, Jorge Campos Vila.
—Encantado, señor —contesta él—. Yo soy Jaume, trabajo como chófer en el Centro de formación. ¿Qué tal el viaje?
—Muy largo —le digo yo.
¿Quieres ir a tu nueva casa y ver a tus compañeros?
—Sí, gracias.
Es el día 25 de agosto y hace mucho calor; el cielo está muy azul y no hay nubes. Pienso en el mar… Pero ahora nosotros vamos a otro lugar: vamos a La Masía-Centro de Formación Oriol Tort, en Sant Joan Despí, muy cerca de Barcelona. Estoy muy contento, pero también muy nervioso. Quiero llegar a La Masía, conocer a otros chicos y jugar al fútbol; pero también quiero volver a Oaxaca con mi madre y mis hermanos…
— ¿Todo esto es verdad? ¡Es maravilloso! — estoy impresionado.
Delante de nosotros hay un edificio muy grande y moderno. Las paredes son de cristal, hay un parque a su alrededor y muchos campos de fútbol.
— Bueno, hijo, esta es tu nueva casa ahora, ¿qué piensas? —pregunta mi padre. Él también está muy emocionado. Él solo está en Barcelona unos días, para estar junto a mí al principio en mi nueva casa, después vuelve a México con nuestra familia.
—¡Me gusta mucho! —digo yo.
—Vamos a entrar y a conocer a todo el mundo —nos dice Jaume—. Puedes dejar las maletas aquí, después las subo a tu habitación.
Dentro conocemos a las personas encargadas de “cuidar” de mí en Barcelona: el director de La Masía, las personas que trabajan allí en la cocina, en las clases, los médicos… y a alguien muy importante: Quique, mi entrenador… Es un hombre muy alto, rubio y muy fuerte. Su cara es muy simpática y me dice:
—Hola, Jorge. ¿Estás listo para ser un gran futbolista?
Me enseñan La Masía y me explican cómo es la vida allí.
Después me llevan a mi habitación. Es muy grande y hay cuatro camas, cuatro armarios y cuatro escritorios, ¡es una habitación para cuatro personas! Allí están también mis compañeros de habitación: Raúl, Javi y Pedro. Raúl y yo somos los mayores porque tenemos 17 años, Javi y Pedro tienen 16. Para ellos es su segundo año en La Masía. Son simpáticos y pienso que podemos ser amigos.
Es la una y media, la hora de comer, y bajamos todos al comedor. Yo tengo mucha hambre y quiero probar las especialidades de España. Mi padre se sienta con otros padres que también están con sus hijos los primeros días. Yo me siento con mis nuevos compañeros.
—¿Qué hay de comer? —pregunto.
—No sé, pero en España es típico comer paella los jueves, y hoy es jueves… —dice Raúl.
—¡Oh! ¡Sí! Yo quiero paella, todos dicen que está muy buena —contesto yo.
La cocinera llega con una sartén muy grande llena de arroz de color amarillo.
—¡Paella! —dicen mis amigos.
La vida en La Masía empieza bien.
La primera semana va muy rápido. Empezamos los entrenamientos y todas las actividades del día.
Por la mañana, nos levantamos a las 6:45 y desayunamos. En el comedor hay muchas cosas para comer, eso se llama aquí un bufé, también podemos hacer un bocadillo para el almuerzo en la escuela. A las 7:30 vamos en autobús a la escuela, las clases empiezan a las 8. A las 14 volvemos a La Masía y comemos. A veces a las 15 hay alguna clase especial, pero normalmente tenemos tiempo libre. A las 15:30 hay clases de inglés, porque hablar bien en inglés es muy importante para un futbolista de élite. Por fin, a las 17:30 empieza el entrenamiento hasta las 20. A esa hora podemos ver la tele, jugar a videojuegos, leer, etc. La hora de la cena es a las 21. Después de cenar tenemos tiempo libre y a las 22:30 nos vamos a la cama.
Mi padre también está muy contento: la educación escolar es muy importante en La Masía y esto le gusta. “La educación es fundamental”, dice siempre.
El viernes de la primera semana tenemos una sorpresa: vamos todos al Camp Nou, el campo de fútbol del Barça. Es un estadio muy grande y vemos todas sus partes, ¡también los vestuarios! Todos queremos estar en esos vestuarios algún día.
—¡Quiero meter muchos goles en este campo!—dice Pedro.
—¿Qué? —contesta Javi—, ¡tú eres portero!
Todos reímos mucho, estamos muy contentos. Y tenemos otra sorpresa: ¡los jugadores del primer equipo están en el campo!
Mi corazón va muy muy fuerte, ¡viva! : todos los jugadores del F.C. Barcelona están allí. Y sí, también está él, mi ídolo: delante de mis ojos está Lionel Messi.
Esa noche no puedo dormir, es un día muy feliz.