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Vacaciones al Sol, Parte (17)

Parte (17)

El lunes Paco y Miguel salen de su oficina a las diez. Tienen una cita en «Bravainmo» a las once. Llevan trajes oscuros y corbatas de seda. Parecen dos auténticos abogados. Toman un taxi en la calle Alcalá y van a la calle Velázquez, 142. Allí, en una oficina moderna, les recibe el Sr. Alarcón. Es como un verdadero vendedor de casas. Habla todo el tiempo y es demasiado amable. Pero está un poco nervioso. Seguramente no le gusta hablar con abogados. Prefiere turistas que no conocen las leyes españolas... En la oficina no hay nadie más. El Sr. Alarcón dice que tiene, en la Costa Brava, unas casas fantásticas, muy baratas y con vistas al mar, garaje, piscina... Todo... A Paco le gusta hacer teatro y le dice: –Muy interesante, muy interesante... A nuestro cliente le va a gustar esto... Va a comprar cinco o seis casas. A mí también me interesa. Quizá yo también voy a invertir algo... Tengo un «dinero negro»... No hay problema, ¿verdad? La cara de Alarcón se anima. Oye hablar de «dinero negro». Estos abogados no son peligrosos, piensa. –Por nosotros, ningún problema. Nada. El dinero es el dinero...

–Seguramente nuestro cliente va a querer firmar pronto. El jueves o el viernes puede estar en España. –Perfecto... –Pero va a querer visitar las casas. La cara de Alarcón ahora no es tan feliz. –Sí, claro, claro, es normal... Acuerdan una cita el viernes en Playa de Aro, para ver las casas. Quedan en el Hotel Cap Roig. Paco y Miguel salen de la oficina pero se quedan en la escalera y se esconden. Alarcón sale unos minutos después. Entonces, los socios de Lola vuelven a entrar en la oficina con una llave especial... Miran por todas partes y encuentran algunas cosas bastante interesantes: cinco pasaportes diferentes, con nombres diferentes. Pero la foto es siempre la misma: la de Alarcón. En un cajón, hay cinco millones de pesetas, dos pistolas y una bolsa de cocaína. –Son peligrosos... De pronto, se oye un ruido en la puerta y alguien entra. Paco y Miguel se esconden detrás de un mueble. El hombre que ha entrado busca algo. No es Alarcón. Es bajito, calvo y lleva una chaqueta de cuero negra. Abre cajones de los muebles hasta encontrar la cocaína. Toma la bolsa y escribe una nota. Mientras, Miguel le hace una foto con una cámara japonesa de 3 cm, como las de James Bond. Cuando el hombre se va, Paco y Miguel leen la nota: «Carlitos: Malas noticias. Nilsson, un viejo cliente nuestro, está en Tossa con una detective, Lola Lago. Los he visto. Conozco a la Lago y es peligrosa. Demasiado inteligente. Pero en el mar hay muchos accidentes, ¿no crees? Me voy a la Costa. Llevo un poco de "harina" para los chicos. Jimmy.». –¡Dios mío! Hay que llamar rápido a Lola. Esto es muy peligroso. Quieren matarla... –Sí, eso parece. Nos vamos.

–¿A la costa? –Sí, también nosotros necesitamos «unas pequeñas vacaciones»... Antes de salir, coge uno de los pasaportes falsos.

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