—¿Cómo funciona la pata? —pregunta el señor White.
—Coges la pata con la mano derecha. Dices tu deseo en voz alta. Pero ten cuidado —dice el sargento—. Las consecuencias pueden ser malas.
Esa noche, después de cenar, hablan de la pata. El señor White no sabe qué pedir. Tiene todo lo que necesita.
—Papá, pide dinero —dice Herbert, riendo—. Pide doscientas libras. Así puedes pagar la casa.