La última noche de la vendimia, el pueblo entero celebró una pequeña fiesta en el patio de la bodega con música, comida y el primer vino joven del año para brindar. Clara y Diego se apartaron un momento del grupo buscando algo de tranquilidad bajo las estrellas.
DIEGO: "Clara, quiero decirte algo, aunque no sé si es el momento adecuado."
CLARA: "Dime."
DIEGO: "Desde hace tiempo, esto ya no es solo un trabajo para mí y tú tampoco eres solo mi jefa."
Clara sintió que el corazón le latía muy rápido y por un instante ambos se acercaron el uno al otro, a punto de dar el paso que llevaban meses evitando. Sin embargo, un grupo de vecinos los interrumpió llamándolos para el brindis final y el momento quedó una vez más sin resolverse del todo.