Aquella pregunta se quedó rondando en la cabeza de Elena durante varios días. Por primera vez desde hacía mucho tiempo, en lugar de buscar palabras bonitas prestadas, decidió intentar escribir algo completamente suyo, aunque resultara imperfecto o torpe en comparación con lo que estaba acostumbrada a mostrar. No sabía todavía si aquello iba a funcionar, pero sentía que, después de todo lo ocurrido, no le quedaba otra opción honesta que intentarlo de verdad