La respuesta de Elena, lejos de calmar a Marta, empeoró todavía más las cosas entre ellas. Marta le explicó que no se trataba de una simple inspiración, sino de haber convertido un momento de privacidad y vulnerabilidad compartida en material para su propio beneficio, sin ningún tipo de consideración hacia sus sentimientos. Durante los días siguientes, Marta empezó a mantener las distancias con Elena, evitando quedar con ella después de clase y contestando con frases cortas cada vez que se cruzaban por los pasillos del colegio