Un día, su amigo Marcos tenía un problema con otro compañero por un juego de fútbol. Antes de que Marcos pudiera decir nada, Hugo se acercó, tocó el amuleto, se puso en medio y empezó a discutir con mucha seguridad, defendiendo una versión de los hechos que ni siquiera había preguntado a Marcos. Al final, la situación se complicó todavía más y Marcos se quedó confundido, sin entender por qué Hugo había hablado en su nombre.