Al día siguiente, en el colegio, Mateo se acercó a Pablo y a Nora durante el recreo. Les pidió perdón por haberlos tratado mal durante las últimas semanas. También se disculpó por haberse alejado de ellos sin ninguna razón real. Pablo y Nora se miraron un momento, sorprendidos.
Pero al ver que Mateo hablaba en serio, decidieron darle otra oportunidad. Los tres se sentaron juntos, como antes, y hablaron durante todo el recreo.