×

Nós usamos os cookies para ajudar a melhorar o LingQ. Ao visitar o site, você concorda com a nossa política de cookies.

image

El Principito (adaptado) Antoine de Saint-Exupéry, El Principito Capítulo 2

El Principito Capítulo 2

Yo pasé mucho años de mi vida frustrado en este sentido, porque las personas mayores eran muy serias, en mi opinión no tenían un buen sentido de humor, no tenían imaginación.

Pero un día, cuando yo estaba de viaje otra vez, en mi avión. Yo estaba volando sobre el desierto SAHARA, en Africa, cuando de pronto se apagó el motor. O sea, el motor dejó de funcionar, el motor se rompió.

Controlador de tráfico de aire, París:

"París llamando a FBDXY (Efe, Be, De, Equis, Igriega) París llamando a FBDXY. Conteste, por favor"

Yo: FBDXY a París.

Velocidad 190 (uno, nueve, cero) Llevo diez minutos de retraso a causa de los fuertes vientos.......¡Algo falla! ¡Estoy perdiendo altura!

Controlador de Tráfico de aire, París:

París llamando a FBDXY.

Dénos su posición. Repito. Dénos su posición. ¡Atención, FBDXY! ¿Me oye? ......¡París llamando a FBDXY! ¡Conteste! ¡FBDXY!

De pronto mi avión comenzó a perder altura y al fin y al cabo tuve que hacer un aterrizaje de emergencia en el desierto del Sahara, en el medio de la nada, a más de mil millas de distancia de la civilización.

Yo realmente tenía un gran problema.

Yo estaba en el desierto Sahara a más de mil millas de distancia de la civilización, mi avión estaba descompuesto y yo solamente tenía dos galones de agua potable. Yo calculaba que si yo racionaba el agua con mucho cuidado, yo iba a tener solamente ocho días más de agua. Eso realmente era un gran problema. Yo tenía muy poca comida pero más o menos también, suficiente comida para ocho días en el desierto. Así que yo necesitaba trabajar con urgencia para reparar mi avión lo más rápido posible.

El accidente ocurrió a eso de las ocho y media de la noche así que, después de inspeccionar el avión y después de ver que el único daño que el avión sufrió fue el motor, decidí esperar hasta la mañana del día siguiente para reparar el avión.

También yo necesitaba dormir porque estaba cansado, y yo necesitaba tener fuerza al día siguiente porque iba a tener que reparar el avión bajo el sol del desierto Sahara.

Al día siguiente, el calor del sol me despertó, entonces, me levanté, bajé del avión, saqué la caja de herramientas, abrí el capó, o sea, la puerta que cubre el motor y comencé a trabajar.

Yo justo estaba destornillando un tornillo cuando de pronto escuché la voz de una persona. Qué raro, ¿no? Yo no podía creerlo. Aquí estaba yo, a más de mil millas de distancia de la civilización, sudando, trabajando duro para reparar el motor del avión, cuando de pronto la voz de un niño me distrajó de mi trabajo. Dejé caer el destornillador al suelo, me volteé y usted no va a creer lo que ví: a menos de diez metros, lo ví a un niño que llevaba una casaca verde elegante con un sable. El niño, que yo calculaba tenía no más de siete u ocho años de edad, estaba parado mirándome y me dijo: "Por favor. Dibújame una oveja. " Imagínense ustedes.

En el medio del desierto, a más de mil millas de la civilización, de pronto apareció un niño vestido de príncipe. ¿De dónde venía este pequeño príncipe? Era la cosa más rara. Era realmente muy raro, muy extraño. ¿Cómo era posible? ¿Un niño delante de mí, vestido con una casaca verde en el medio del desierto Sahara? Yo me pellizqué el brazo para ver si estaba durmiendo, soñando, pero no. Yo no estaba soñando. Yo no estaba imaginando esto. Realmente había un niño en frente de mí.

Yo entonces, caminé hacia el niño.

Yo me acerqué al niño y le hablé: "Pero, ¿Cómo es posible? ¿Qué haces tú aquí en el desierto? ¿Cómo llegaste tú aquí? ¿De dónde has venido?

El niño no respondió a mis preguntas.

Simplemente repitió la misma oración: "Por favor. Dibújame una oveja". ¿Quieres dibujarme una oveja?

Yo necesito que me dibujes una oveja". Yo realmente estaba sorprendido, asombrado

Príncipito: ¿Quieres o no?

Yo: ¿Cómo dices?

Príncipito: Pues.

Quiero que me dibujes una oveja, por favor.

Yo realmente no podía creerlo.

Qué increíble. Pero la verdad es que el niño estaba parado delante de mí.

Yo: Pero.

¿Qué haces tú....¿De dónde?...

Entonces, yo miré alrededor, por todas partes para ver si había otras personas con el niño, tal vez otros adultos.... pero nada.

No había nadie. Solamente el niño.

Yo: Pero, ¿Cómo has llegado hasta...¿Qué haces aquí?

Principito: Espero que me dibujes una oveja.

Eso es todo.

No, no. Escúchame ¿De dónde has salido?

Pero el niño no respondió a mi pregunta y repitió otra vez su pedido.

Principito: ¿Quieres dibujarme una oveja?

Yo: ¿No conoces otras palabras?

Hubo una larga pausa y el niño se quedó callado.

El principito abrió la boca. No respondió nada. No abrió la boca. No respondió nada.

Yo: ¿Es todo lo que sabes decir?

Principito: No.

Bueno, pues. ¿Quieres dibujarme una oveja o no?

Ante misterio tan inescrutable, uno no se atreve a desobedecer.

Esto quiere decir que cuando uno está en una situación tan rara, tan extraña, tan fuera de lo común como esta situación en la que yo me encontraba uno entonces necesita reaccionar de forma positiva y simplemente obedecer la orden, por absurda que sea. Yo estaba en el desierto con un niño de siete u ocho años de edad, a más de mil seiscientos millas (1,600) de distancia de la civilización, con pocas provisiones. Yo tenía solamente agua que me iba a durar solamente para ocho días, y comida para ocho días y yo, y ahora el niño estábamos en peligro, verdadero peligro. Nosotros estábamos en peligro de morir de sed, de morir de hambre o talvez algo peor.

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE