CUCARACHA
-¿Qué te pasa? -¡Hay una cucaracha en el baño!
-¿Una cucaracha? -Sí. Mátala, Jorge, por favor.
Ya voy, mi amor. Tranquila.
¡Una cucaracha!
¡Qué susto! ¿La mataste?
-No. Hay un güey en el baño. -¿Cómo?
Hay un güey al lado de la cucaracha,
con jeans, tenis y playera roja. ¿Lo conoces?
No. Pero entonces ¿qué vamos a hacer?
-¿Dónde está, patrón? -En el baño.
¡Ay, no!
Hay un hombre armado allá dentro, tiene una pistola.
Cuando entré, estaba el señor
con una carriola, una señora y un bebé,
-los tiene secuestrados allá dentro. -¿Qué señora y qué bebé?
Está pidiendo 5 millones de dólares y un viaje a Portugal.
Está loco. Es capaz de lo que sea.
-Voy a hablar a la policía. -Sí. Márcale.
-¿Dónde están? -En el baño.
Voy a entrar.
Vamos a entrar, tranquilos. Nada más queremos negociar.
¿Qué pasó?
-Me mordió. -¿El secuestrador?
-No, el bebé. -¿Cuál bebé?
-El bebé zombi. -¿Un bebé zombi?
Los tenía rodeados, ya estaba a punto de dispararles,
pero se le zafó el seguro a mi pistola, y maté al bebé.
Y se convirtió en zombi, empezó a comer a su mamá,
luego me empezó a oler, así, durísimo, señor. Ve.
¡Ay, no!
-¿Dónde están? -En el baño.
Un accidente químico provocado por la mezcla
de la baba del bebé zombi y el acondicionador
abrió un portal en el espacio tiempo,
por el cual están saliendo muchísimos vampiros y demonios voladores.
¿Vampiros y demonios? ¿Quién resuelve este tipo de cosas?
-¿En dónde está? -En el baño.
¿Qué pasó?
Me pegué la rodilla con el lavabo, me duele muchísimo.
-¿Alguien tiene hambre? -Sí, muchísima.
Más o menos.
Llegó la pizza.
Sí, manito, pásale. Déjamela aquí, por favor.
Allá en el baño te pagan.
-¿En el baño? -Sí.
-¿Sí? -Sí, pásale.
-Para el susto, ¿no? ¿Quieren? -Sí.
-¿De qué pidieron? -No sé.
¿Qué pasó?
¿Qué pedo?
-Hitler volvió. -¿Qué?
¿Y mataste a la cucaracha?