BENDECIDO
¡Ay, cabrón!
Soy un enviado de Dios.
-¿Qué? -Yo soy Gabriel.
¡Auxilio! ¡Auxilio!
Estamos hablando, no gritando.
-Tengo una misión. -¿Qué misión?
Traigo noticias buenas y malas.
A ver... Dime las buenas.
Dios está teniendo a su segundo hijo,
-y tu ha sido el elegido. -¿Para ser el hijo de Dios?
No. Técnicamente todos somos hijos de Dios.
En esta ocasión tú serás el padre.
-¿Cómo el padre? -Dios quiere impregnarte.
¿Qué?
Yo tuve la misma reacción que tú. Pero bueno, Él es Dios.
Y puede hacer lo que se le dé la gana.
Pues será muy Dios y lo que quieras.
Pero no yo puedo. Yo soy un hombre normal.
Sí. María era una virgen normal. Y mira.
El mundo católico está muy loquillo.
¿Y por qué yo?
Porque Dios quiere hacer algo para jalar más el electorado gay.
No, entonces se equivocó. Yo no soy gay.
Espera embarazarte y verás todo lo que la gente dice de ti.
Bueno, vengo en trés meses a ver lo de los exámenes prenatales
-y el ultrasonido. -No, no. A ver, ¡espérate!
Ok, ok. Mira...
¿Quién soy yo para estar en desacuerdo con Dios, verdad?
Pero la cosa es que no me han ni preguntado cómo estoy ni nada.
Mi vida ahorita es un desastre.
La verdad es que no creo poder asumir una responsabilidad así.
Talvez a la próxima. Muchas gracias.
Ya estás embarazado.
¿Qué?
Sí, mientras estábamos platicando, llegó Dios y...
¡Ah, que cabrón!
Dios hace ese tipo de cosas. Pero bueno.
Últimas recomendaciones: no fumes, no bebas,
evita hacer exercício y no comas en la calle.
No, ¡espérate! ¡Espérate!
¿Para cuándo es?
Para finales de octubre. Es Escorpio.
-Y es niño o es niña? -Trans.
-¿Qué? -Sí.
Bueno, es que Dios quiere llegar a las minorías. Es lo de hoy.
¿Y por lo menos puedo conocer al padre de mi hijo? ¿Hija?
-¿Hije? -Lo veo difícil.
María no está muy bien con el plan.
-Está muy sensible. -Ah, sí.
Una última cosa, nada más.
Me dijiste que había malas notícias.
Sí. Es parto natural.
¿Quién es la criaturita más consentida?
¿Quién es mi bendición? ¿Quién es mi bendición?
¡Ay!
¡Ay, una patadita!