Irene vive en un piso compartido en Valencia con Óscar, Julia y Toni. El piso es antiguo y a veces las cosas se rompen. Un martes por la mañana, Irene se metió en la ducha. El agua salía helada.
Esperó un minuto, dos minutos, cinco minutos. Seguía helada. Salió de la ducha temblando. "¡No hay agua caliente!", gritó.
Óscar dijo que él sabía arreglarlo. Había visto un vídeo en Internet. Abrió el calentador, sacó unas piezas y las miró con mucha atención. Después, las volvió a poner, pero había una pieza que le sobraba.
"¿Y esto?", preguntó Toni. Óscar no sabía de dónde era. Ahora el calentador hacía un ruido extraño y seguía sin agua caliente. Al final, llamaron a doña Amparo.
Ella llamó a un fontanero. El fontanero llegó por la tarde, miró el calentador, miró la pieza y miró a Óscar. "¿Quién ha tocado esto?" Óscar levantó la mano despacio. El fontanero lo arregló en media hora.
Aquella noche, todos se ducharon con agua caliente y en la nevera apareció otra norma: Óscar no arregla cosas