Clara escuchó la historia con atención y sintió mucha pena por Leo. Le preguntó si existía alguna forma de deshacer el hechizo. Leo dijo que, según los rumores del pueblo, la bruja guardaba un libro mágico en su casa. El libro contenía todos sus hechizos y también las soluciones para romperlos.
Pero Leo nunca pudo llegar hasta esa casa, porque el camino era demasiado largo y peligroso para alguien de su tamaño. Clara pensó un momento y decidió algo importante. Ella iba a ayudar a Leo a llegar hasta la casa de la bruja.