Caminaron juntos hasta la parada de metro de Sara, sin ninguna prisa por llegar. La conversación se había apagado un poco, sustituida por silencios que ya no incomodaban a ninguno de los dos.
- Gracias por la cena.
- Ha sido... diferente a lo que esperaba.
- ¿Diferente en qué sentido?
- No sé todavía, ya te lo diré.
Se despidieron con un abrazo que duró un segundo más de lo habitual entre dos personas que apenas se conocían.