La noche antes de la audición, Sara le pidió a Hugo que la acompañara a caminar. Necesitaba despejarse de los nervios. Terminaron en el estudio, casi sin planearlo, con la ciudad ya dormida al otro lado de la ventana.
- Mañana todo puede cambiar.
- Lo sé. Por eso no quiero que esta noche sea como las demás.
Sara se acercó a él sin decir nada más. Hugo dejó la cámara sobre la mesa, apagada, por primera vez desde que se conocían.