El cuaderno de Eva. Eva trabajaba en un museo pequeño de arte en Madrid. Todas las mañanas abría las salas y saludaba a los visitantes. Un hombre inglés iba al museo casi todas las semanas.
Siempre se sentaba delante del mismo cuadro para dibujar en un cuaderno. Un día, Eva se acercó un poco más de lo normal.
- Perdona, ¿siempre dibujas el mismo cuadro?
- Sí, me gusta mucho. Todavía no lo dibujo bien.
Eva sonrió, pero no tuvo tiempo de contestar porque Oliver miró el reloj y se levantó rápido.
- Lo siento, llego tarde a una cita. Hasta pronto.
Se fue sin decir nada más. Eva se quedó con la curiosidad de saber qué dibujaba con tanta atención.
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Proyecto de creación de material pedagógico en español basado en los principios de adquisición de idiomas mediante el Input Comprensible de Stephen Krashen