Por la tarde, cuando la librería estaba tranquila, Elena empezó a ordenar una caja de libros que alguien había traído esa mañana. Eran libros viejos, algunos en muy mal estado, pero interesantes. Los fue cogiendo uno a uno, los miraba y los ponía en los estantes. Entonces cogió un libro rojo con el lomo gastado.
Era muy viejo. Cuando lo abrió para ver el título, algo cayó al suelo.