×

Nous utilisons des cookies pour rendre LingQ meilleur. En visitant le site vous acceptez nos Politique des cookies.

Practicando el poder del ahora - Eckhart Tolle, CAPÍTULO SE… – Texte à lire

Practicando el poder del ahora - Eckhart Tolle, CAPÍTULO SEIS - DISOLVER EL CUERPO-DOLOR

cours de d'espagnol pour pratiquer la lecture

Commencer à apprendre cette leçon maintenant

CAPÍTULOO SEIS - DISOLVER EL CUERPO-DOLOR

CAPÍTULOO SEIS DISOLVER EL CUERPO-DOLOR

El amor es un estado de Ser. Tu amor no está́ afuera; está́ en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa.

La mayor parte del dolor humano es innecesario. Lo crearáss tú́ mismo mientras la mente no observada dirija tu vida. El dolor que produces en el ahora siempre surge de una falta de aceptaciónn, de una resistencia inconsciente a lo que es.

Como pensamiento, la resistencia es un juicio de algúnn tipo. Como emociónn, es algúnn tipo de negatividad. La intensidad del dolor depende del grado de resistencia al momento presente y éstaa, a su vez, depende de lo fuerte que sea tu identificaciónn con la mente. La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de éll.

En otras palabras: cuanto máss te identificas con tu mente, máss sufres. O puedes decirlo de este otro modo: cuanto máss capaz seas de valorar y aceptar el ahora, máss libre estaráss del dolor y del sufrimiento, máss libre de la mente egotista.

Algunas enseñanzass espirituales afirman que, en últimoo términoo, todo dolor es ilusorio. Eso es cierto, pero la cuestiónn es: ¿es esta afirmaciónn verdadera para ti? El mero hecho de creerla no hace que sea verdad. ¿Quieres seguir experimentando dolor el resto de tu vida y continuar diciendo que es una ilusiónn? ¿Te liberas así́ del dolor? Lo que nos importa aquí́ es cómoo plasmar esa verdad, cómoo hacerla real en tu propia experiencia.

El dolor es inevitable mientras sigas identificándotee con tu mente, es decir, mientras sigas siendo espiritualmente inconsciente. Me refiero básicamentee al dolor emocional, que tambiénn es la principal causa del dolor físicoo y de las enfermedades físicass. El resentimiento, el odio, la autocompasiónn, la culpabilidad, la ira, la depresiónn, los celos, e incluso la menor irritaciónn..., todos ellos son formas de dolor. Y cada placer o cumbre emocional contiene dentro de sí́ la semilla del dolor: su opuesto inseparable, que se manifestará́ con el tiempo.

Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse «mejor» sabe que despuéss de la subida viene la bajada, que el placer se convierte en algúnn tipo de dolor. Muchas

personas saben tambiénn que las relaciones íntimass pasan rápidamentee de ser una fuente de placer a convertirse en una fuente de dolor. Vistas desde una perspectiva superior, las polaridades positiva y negativa son las dos caras de la misma moneda, y ambas forman parte del dolor subyacente, inseparable del estado de conciencia del ego en el que te identificas con la mente.

Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aúnn vive en tu cuerpo y en tu mente.

Mientras no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que experimentes dejará́ tras de sí́ un residuo de sufrimiento que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba allí́, alojándosee en tu cuerpo y en tu mente. Y aquí́ se incluye, por supuesto, el dolor que sufriste de niñoo, causado por la inconsciencia del mundo en el que naciste.

Este dolor acumulado es un campo de energíaa negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo consideras una entidad invisible por derecho propio, te acercas bastante a la verdad. Se trata del cuerpo-dolor emocional.

El cuerpo-dolor tiene dos estados posibles: latente o activo. Puede estar latente el 90 por 100 del tiempo, aunque en una persona muy infeliz puede llegar a estar activo el 100 por 100 del tiempo. Algunas personas viven casi totalmente a travéss de su cuerpo de dolor, mientras otras lo experimentan sóloo en ciertas situaciones, como en las relaciones íntimass o en situaciones relacionadas con pérdidass o abandonos del pasado, dolores físicoss o emocionales, etc.

Cualquier cosa puede activarlo, pero resuena especialmente con los- dolores del pasado. Cuando está́ preparado para despertar de su estado latente, un pensamiento o un comentario inocente hecho por alguien cercano a ti puede ser suficiente para activarlo.

ROMPER LA IDENTIFICACIÓNN CON EL CUERPO-DOLOR

EL CUERPO-DOLOR NO QUIERE QUE LO OBSERVES DIRECTAMENTE y lo veas como es. En el momento que lo observas, en cuanto sientes su campo energéticoo dentro de ti y llevas tu atenciónn hacia éll, la identificaciónn se rompe.

Ha aparecido una dimensiónn superior de conciencia. Yo la llamo presencia. Ahora eres el testigo u observador del cuerpo-dolor. Esto significa que ya no puede usarte pretendiendo ser tú́, ya no puede alimentarse a travéss de ti. Has encontrado tu mayor fuerza interior.

Algunos cuerpos-dolor son molestos pero relativamente inocuos, como un niñoo que no deja de lloriquear. Otros son monstruos depravados y destructivos, auténticoss demonios. Algunos son violentos físicamentee, y muchos son emocionalmente agresivos. Algunos atacan a la gente cercana, la gente que rodea a la persona, mientras que otros pueden atacar a su anfitriónn. En ese caso, tus pensamientos y sentimientos relativos a tu propia vida se vuelven profundamente negativos y autodestructivos. Las enfermedades y los accidentes suelen producirse así́. Algunos cuerpos-dolor llevan a sus anfitriones al suicidio.

Cuando pensabas que conocíass a alguien y de repente te enfrentas con esta detestable criatura alienígenaa por primera vez, es probable que te lleves un buen susto. Pero es máss importante observarla en ti mismo que en otras personas.

BUSCA CUALQUIER SEÑALL DE INFELICIDAD EN TI, del tipo que sea; puede tratarse del despertar del cuerpo-dolor. A veces toma la forma de irritaciónn, impaciencia, un estado de ánimoo sombríoo, deseo de hacer dañoo, ira, furia, depresiónn, la necesidad de dramatizar las relaciones, etc. Atrápaloo en el momento en que despierta de su estado latente.

El cuerpo-dolor, como cualquier otra entidad existente, quiere sobrevivir, y sóloo puede hacerlo si consigue que te identifiques inconscientemente con éll. Entonces puede emerger, apropiarse de ti, «convertirse en ti» y vivir a travéss de ti. Necesita conseguir su «alimento» a travéss de ti.

Se alimentará́ de cualquier experiencia que resuene con su energíaa característicaa, algo que produzca dolor del modo que sea: ira, ganas de destruir, odio, pena, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. Cuando se ha apropiado de ti, el cuerpo- dolor crea en tu vida una situaciónn que refleje su propia frecuencia energéticaa para poder alimentarse de ella. El dolor sóloo puede alimentarse de dolor. El dolor no puede alimentarse de alegríaa; le resulta totalmente indigesta.

En cuanto el cuerpo de dolor se apropia de ti, quieres máss dolor. Te conviertes en una víctimaa o en un agresor. Quieres causar dolor, sufrirlo, o las dos cosas. En realidad no hay mucha diferencia entre ambas. Como no eres consciente de lo que haces, afirmaráss vehementemente que no quieres sufrir. Pero si miras de cerca, veráss que tu manera de comportarte y tu forma de pensar estánn diseñadass para perpetuar el dolor, tanto para ti mismo como para los demáss. Si realmente fueras consciente de éll, este patrónn se disolveríaa, porque desear máss dolor es una locura y nadie está́ conscientemente loco.

El cuerpo-dolor, que es la oscura sombra proyectada por el ego, en realidad teme la luz de tu conciencia. Tiene miedo de que lo descubras. Su supervivencia depende de que sigas identificándotee inconscientemente con éll, así́ como de tu miedo inconsciente a afrontar el dolor que habita en ti. Pero si no lo afrontas, si no llevas la luz de tu conciencia al dolor, te veráss obligado a revivirlo una y otra vez.

El cuerpo-dolor puede parecerte un monstruo peligroso que no te atreves a mirar, pero te aseguro que es un fantasma insustancial incapaz de prevalecer ante el poder de tu presencia.

CUANDO TE CONVIERTES EN EL OBSERVADOR y empiezas a dejar de identificarte, el cuerpo-dolor sigue operando durante cierto tiempo e intenta engañartee para que vuelvas a identificarte con éll. Aunque ya no le das energíaa mediante la identificaciónn, tiene cierta inercia, como una rueda que continúaa girando aunque no esté́ recibiendo impulso. En este estadio puede crear tensiones en distintos puntos del cuerpo, pero no duraránn.

Mantente presente, mantente consciente. Sé́ el guardiánn siempre atento de tu espacio interno. Tienes que estar lo suficientemente atento como para observar el cuerpo- dolor directamente y sentir su energíaa. Entonces no podrá́ controlar lo que piensas.

No olvides que en cuanto tu pensamiento se alinea con el campo energéticoo de tu cuerpo-dolor, te identificas con éll y vuelves a alimentarlo con tus pensamientos. Por ejemplo, si la vibraciónn energéticaa predominante del cuerpo-dolor es la ira y cultivas pensamientos iracundos en los que te repites lo que alguien te hizo y cómoo le vas a responder, entonces te has vuelto inconsciente y el cuerpo-dolor se ha convertido en «ti». Debajo de la ira siempre hay dolor.

O cuando te invade un estado de ánimoo sombríoo y empiezas a entrar en un patrónn mental negativo pensando en lo horrible que es tu vida, tu pensamiento se ha alineado con tu cuerpo-dolor y tú́ te has vuelto inconsciente y vulnerable a sus ataques.

Ser «inconsciente», tal como uso la palabra aquí́, significa identificarse con algúnn patrónn emocional o mental. Implica una ausencia total del observador.

TRANSMUTACIÓNN DEL SUFRIMIENTO EN CONCIENCIA

La atenciónn consciente sostenida corta el vínculoo entre el cuerpo-dolor y el proceso de pensamiento, y pone en marcha el proceso de transmutaciónn. Es como si el dolor se convirtiera en combustible para la llama de tu conciencia, que a partir de ese momento arde con máss fulgor. Este es el significado esotéricoo del antiguo arte alquímicoo: la transmutaciónn de metales inferiores en oro, o del sufrimiento en conciencia. La divisiónn interna se cura y vuelves a estar completo. A partir de entonces tu responsabilidad consiste en no crear máss dolor.

ENFOCA TU ATENCIÓNN EN LO QUE SIENTES DENTRO DE TI. Identifica el cuerpo-dolor y acepta que está́ ahí́. No pienses en éll, no dejes que el sentimiento se convierta en pensamiento. No juzgues ni analices. No te fabriques una identidad con el dolor. Mantente presente y continúaa siendo un observador de lo que ocurre dentro de ti.

Toma conciencia no sóloo del dolor emocional, sino tambiénn de «aquel que lo observa», el testigo silencioso. Éstee es el poder del ahora, el poder de tu propia presencia consciente. Observa qué́ ocurre a continuaciónn.

IDENTIFICACIÓNN DEL EGO CON EL CUERPO-DOLOR

Este proceso que acabo de describir es muy poderoso, pero tambiénn muy simple. Podríaa enseñarsee a un niñoo, y es de esperar que algúnn díaa sea una de las primeras cosas que los niñoss aprendan en la escuela. Una vez aprendido el principio básicoo de mantenerte presente como observador de lo que ocurre dentro de ti — «entendiéndoloo» por experiencia directa— tienes a tu disposiciónn la máss potente herramienta de transformaciónn.

Esto no niega que puedas hallar intensas resistencias internas a soltar la identificaciónn con tu dolor. Ello ocurrirá́ particularmente si has vivido muy identificado con tu cuerpo-dolor durante casi toda tu vida, y toda o la mayor parte de tu identidad está́ invertida en éll. Esto significa que a partir del cuerpo-dolor te has fabricado un yo infeliz y te identificas con esa ficciónn mental. En tal caso, el miedo inconsciente a perder tu identidad creará́ una fuerte resistencia a cualquie

desidentificaciónn. En otras palabras, preferiráss sentir dolor —ser el cuerpo-dolor— que dar un salto a lo desconocido y arriesgarte a perder tu familiar identidad desgraciada.

OBSERVA TU RESISTENCIA INTERNA

Observa el apego a tu dolor. Mantente muy alerta. Observa el peculiar placer que te proporciona ser infeliz. Observa la tendencia compulsiva a hablar o a pensar en tu desdicha. La resistencia cesará́ si la haces consciente.

Entonces puedes llevar tu atenciónn al cuerpo-dolor, mantenerte presente como testigo e iniciar así́ su transmutaciónn.

Tú́ eres el únicoo capaz de hacerlo. Nadie puede hacerlo por ti. Pero si tienes la suerte de encontrar al alguien que es intensamente consciente, si puedes estar con esa persona y unirte a ella en el estado de presencia, eso te ayudará́ y acelerará́ las cosas. Tu propia luz pronto se fortalecerá́.

Si ponemos un tronco que está́ empezando a arder junto a otro que ya está́ ardiendo intensamente, y despuéss de un rato volvemos a separarlos, el primero arderá́ con mucha máss intensidad. Despuéss de todo, es el mismo fuego el que arde en ambos. Una de las funciones del profesor espiritual es ser ese fuego. Algunos terapeutas tambiénn pueden realizar la misma funciónn, siempre que hayan ido máss allá́ del nivel de la mente y puedan crear y mantener una intensa presencia consciente mientras trabajan contigo.

Lo primero que has de recordar es que mientras sigas identificándotee con el dolor, no podráss liberarte de éll. Mientras parte de tu sentido de identidad siga invertido en tu dolor emocional, sabotearáss o te resistiráss inconscientemente a cualquier intento de sanar ese dolor.

¿Por qué́? Simplemente porque quieres mantenerte intacto, y el dolor se ha convertido en una parte esencial de ti. Éstee es un proceso inconsciente, y el únicoo modo de resolverlo es hacerlo consciente.

EL PODER DE TU PRESENCIA

VER REPENTINAMENTE que estáss o has estado apegado a tu dolor puede ser muy impactante. En el momento de darte cuenta, ya has roto el apego.

El cuerpo-dolor es un campo energéticoo, casi como una entidad, que se ha alojado temporalmente en tu espacio interno. Es energíaa de vida que se ha quedado atrapada, energíaa que ya no fluye.

Por supuesto, el cuerpo-dolor existe por ciertas cosas que ocurrieron en el pasado. Es el pasado vivo en ti, y si te identificas con el cuerpo-dolor, te identificas con el pasado. Tener identidad de víctimaa es creer que el pasado tiene máss fuerza que el presente, que es lo opuesto a la verdad. Es creer que otras personas, y lo que te hicieron, son responsables de quien eres ahora, de tu dolor emocional y de tu incapacidad de ser tú́ mismo.

La verdad es que el únicoo poder existente está́ contenido en este momento: es el poder de tu presencia. Cuando lo sabes, tambiénn te das cuenta de que ahora mismo eres responsable de tu espacio interno —nadie máss lo es— y de que el pasado no puede prevalecer ante el poder del ahora.

La inconsciencia lo crea, la conciencia lo transmuta en conciencia. San Pablo expresó́ este principio universal de una manera muy hermosa: «Todo se muestra cuando queda expuesto a la luz, y lo que queda expuesto a la luz se convierte en luz.»

Del mismo modo que no puedes luchar contra la oscuridad, tampoco puedes luchar contra el cuerpo-dolor. Si lo intentaras crearíass máss conflicto interno y prolongaríass el dolor. Basta con observarlo. Observarlo implica aceptarlo como parte de lo que es en este momento.

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE