Marc, siempre atento a cualquier señal de debilidad, no tardó en volver a aparecer por la bodega, esta vez con una propuesta todavía más alta que la anterior:
MARC: "Clara, sé que las cosas no han ido bien últimamente. Mi oferta sigue en pie y ahora es incluso mejor".
CLARA: "No necesito que me recuerdes mis problemas, Marc. Necesito tiempo, no presión".
MARC: "El banco no da tiempo, Clara, y yo solo intento ayudarte antes de que sea demasiado tarde".
Clara sintió que Marc disfrutaba, en el fondo, de verla en aquella situación tan vulnerable, y aquello reforzó todavía más su decisión de no vender, aunque no tuviera todavía ningún plan claro para evitar el embargo definitivo del banco.