Durante la reunión, la coordinadora le mostró a Elena uno junto al otro los versos del poema original y los fragmentos de su relato, señalando las semejanzas evidentes entre ambos textos. Elena intentó defenderse al principio, alegando que quizás había memorizado sin querer aquellos versos después de leerlos en alguna parte. Pero ante la insistencia de las preguntas, terminó admitiendo que llevaba tiempo utilizando un cuaderno lleno de frases ajenas para escribir prácticamente todos sus textos