Esa noche, Marta consiguió entrar en la habitación de Elena con permiso de su madre. Encontró el diario personal de Elena escondido dentro de un cajón. Marta leyó varias páginas con atención. Elena escribía sobre sentirse observada últimamente.
Era como si alguien la siguiera por las calles del pueblo. También escribía sobre un amigo nuevo, una persona mayor que ella no nombraba claramente. Marta sintió un escalofrío al leer aquello. Al día siguiente, se lo contó todo a Iván.
Los dos empezaron a sospechar de varias personas del pueblo.