En la consulta, el médico examinó a Mateo con cuidado, pero no encontró ninguna enfermedad clara. Le preguntó si comía bien, si dormía las horas necesarias y si tenía mucho estrés en el colegio. Mateo no se atrevió a contar la verdad sobre el libro mágico, así que solo dijo que se sentía muy cansado últimamente. El médico recomendó descanso y menos horas de estudio.
Algo que a Mateo le pareció una broma.