Lucas no quería salir; prefería quedarse en casa y seguir escribiendo. Pero la nevera estaba casi vacía y no podía cocinar nada con sólo un tomate y dos huevos. Al final, cogió las llaves, cogió su bolsa y fue hacia la puerta. Missy lo miró desde el sofá.
Lucas le dijo: «Vuelvo pronto, Missy». Missy cerró los ojos y siguió durmiendo.