La calle Elvira estaba animada a esa hora de la tarde. Había turistas mirando los escaparates y grupos de amigos tomando algo en las terrazas. Elena caminó entre la gente buscando el número catorce. Lo encontró al final de la calle.
Era un edificio antiguo de color naranja con la pintura un poco descascarada. Tenía cuatro pisos y una puerta de madera grande y oscura que estaba entreabierta.