Lucía frunce un poco el ceño. ¿Qué problema? Antonio la mira fijamente. No puedo dejar de pensar en ti.
El corazón de Lucía se acelera otra vez, mucho, muchísimo. Baja la mirada y sonríe sin querer. Antonio la observa. Eso es buena señal.
Lucía levanta la cabeza lentamente. Yo tampoco puedo dejar de pensar en ti. Antonio deja de respirar un segundo, literalmente un segundo. Escuchar eso de Lucía parece increíble.