PASTOR EZEQUIEL
Aleluya, hermanos. Aleluya.
Ayúdenme a cantar. Cantemos por nuestra congregación.
-¡Aleluya, Señor! -¡Aleluya, Señor!
El Diablo nos acecha.
El Diablo está entre nosotros.
Está en la mochila de aquel niño,
está en los versos de Arjona.
Tráiganme a Gabriel.
-Demonio, ¿estás ahí? -¡Sí!
El Demonio está en todos lados. Se los dije.
Pero, Demonio, ¿estás en el cuerpo de Gabriel?
¡Sí! Le estoy enseñando a fumarse un churro!
-¿Escucharon eso, hermanos? -Sí.
-¿Escucharon? -Sí.
Pero el Demonio va a pagar. Va a pagar por todo lo que ha hecho.
Vas a arder en las llamas del Infierno.
¿Ezequiel? ¿Eres tú?
¡Sí, soy yo!
Soy yo quien te va a hacer pagar por todo eso que estás haciendo.
-¡Demonio! -¡Suéltame! ¡Suéltame!
Yo te conozco.
Ezequiel, soy yo, ¿no me reconoces?
Exorcizaste el cuerpo de una niñita hace unos días.
Te ayudé con lo de tu señora.
¿Cómo sigue de la sinusitis?
Espera, aquí, no. Aguanta.
Mi esposa está bien, está curada, gracias a Dios. ¡Aleluya!
¡Aleluya!
¿Gracias a Dios? Sí...
Y también gracias al trabajito de espíritus que te hicimos, ¿no?
Ahorita, no. No digas esas cosas aquí.
Ahorita, no. Satanás. Satanás, señoras y señores,
una vez más aquí, entre nosotros, peleándose...
¿Estás trabajando? Okay, me voy a salir.
Nomás dime una cosa.
¿Nos vemos mañana a las 16:00 con las chavas?
-Sí. -Okay.
¡El Demonio está aquí!
Soy un Ángel Caído.
Eso es, y va a salir del cuerpo de Gabriel.
Voy a salir porque esta es la mejor iglesia del mundo,
y este güey es el pastor más chingón de todo el mundo.
Y esta es la única iglesia que funciona, ¿verdad, Demonio?
La única. Doy fe de que así es.
¡Sal, Satanás! ¡Sal, Satanás!
¡Sal, Satanás!
¡Salí! Ya no hay pedo. Ya no hay pedo.
Gabriel está de vuelta con nosotros, señores. ¡Aleluya!
¡Aleluya!
Soy Gabriel, ya se fue el Demonio.
Nomás una cosa. Mañana, a mí me queda mejor a las 16:30.
-¿Está bien así? -Órale, está muy bien.
Ya se fue del Demonio.
Y esta es la iglesia más chingona del mundo.
-¡Aleluya! -¡Aleluya!
Otro caso de éxito.
Pues, a continuación, tenemos el testimonio de una mujer
que ha vivido en la lujuria, en la perdición...
¡Mira nada más quién es! ¡El pastor Ezequiel!
-Hola. -No, en la barba, no, espérame.
-Pastor, ¿cómo está? -Bien. Y tú, ¿qué tal?
-Superbién, gracias a Dios. Bendito. -Qué bueno.
Oye, ¿cómo va, ya sabes, nuestro trato?
¿Trato? ¿Cuál trato?
El de las güeritas.
-¿Cuáles güeritas? -Las güeritas, las de la orgía.
¿Cómo? Perdón, no le entiendo, pastor.
¿No eres el Demonio?
¡Otra prueba!
Una prueba que pasas para ver cómo está tu fe.
Muy bien, hijo mío. Muy bien.
Muy bien. Bueno, pues...
Bueno.