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Radio Ambulante, Confesión (2) – Text to read

Radio Ambulante, Confesión (2)

Intermedio 2 de espagñol lesson to practice reading

Comienza a aprender esta lección ya

Confesión (2)

Pero para María estaba claro que tenía que viajar a Illinois para ver a Ángel. Así que en diciembre, cuatro meses después de la detención, María viajó a Estados Unidos.

María: Sentí siquiera una alegría verlo. Pero al mismo tiempo, una tristeza fea de verlo encerrado.

Silvia: Durante unos seis meses, María lo visitaba todos los fines de semana.

En junio de 1995 –casi un año después del arresto– comenzó el juicio. Ángel mantuvo su inocencia. Y Myrna, Karina y dos amigas testificaron apoyando su versión sobre lo que había estado haciendo la noche del crimen.

Ángel: Y no creyeron. Dijeron: “Ustedes son sus amigos”…so, otra vez no hicieron su trabajo, no investigaron. Simplemente se basaron en: OK, él firmó este papel, hizo este video y es suficiente para tener una convicción. Y así fue. Fue que usaron todo eso contra mi.

Silvia: La sentencia llegó el día de su cumpleaños.

Ángel: Ese fue el día, ese fue mi regalo, so…nunca se me olvida.

María: Sentí una cosa tan triste, que sentía que yo allí me iba a morir.

Silvia: Ángel fue declarado culpable por asalto agravado y secuestro agravado. Su sentencia: 55 años de cárcel.

Ángel me explicó lo complicado que fue llegar a la cárcel después de esa sentencia:

Ángel: Es peligroso llegar ahí con un caso así. Siempre tienes que estar alerta, cuidándote. No puedes confiar en nadie, es prisión. So, nunca te adaptas en verdad. Pero, como digo, en mi caso es aún más serio, entonces te ven como…eres lo peor de la sociedad de prisión, por decirlo así.

Silvia: Ángel entendía por qué lo veían así. Para él también era difícil conocer a violadores, y no solamente porque sabía que habían cometido ese crimen; sino porque cuando los conocía pensaba:

Ángel: A lo mejor tú fuiste el que cometiste este crimen, y por eso es que yo estoy aquí; o estoy aquí por alguien como tú. Entonces es duro de controlar a veces sus emociones.

Silvia: En esa primera prisión –porque después estuvo en otras 4– conoció a Old T. Era un preso ya mayor, que estaba a cargo de la biblioteca de la cárcel.

Ángel: Y me dijo “Hey, hay esta organización, cuando quieras escribirles dime para yo ayudarte a llenar la copia”, porque yo le expliqué de mi caso.

Silvia: Esa organización era el Innocence Project. Para comunicarse con ellos primero tenía que llenar un formulario y mandarlo por correo. Ángel primero le pasó todos los documentos que tenía de su caso a Old T.

Ángel: Le enseñé los transcripts que tenía, los papeles de corte, y los revisó. Como en dos días dijo “sí, hay muchos problemas en tu caso.” Dijo, “no soy abogado pero sé cómo trabaja esto y si quieres”…ya fue cuando me dijo, “y si quieres llenamos la carta”.

Silvia: Llevaba dos años en la cárcel. Con la ayuda de Old T, Ángel mandó la carta al Innocence Project y esperó la respuesta.

Pueden pasar muchos años antes de que el Innocence Project llegue a ver un caso. En esa época la organización estaba inundada de peticiones. Y ahora la cosa no es muy diferente. Vanessa Potkin me contó que les llegan unas 250 cartas al mes, y tienen más de 6000 casos en fase de revisión. A veces les puede tomar más de 10 años abrir un caso.

Pasaron otros 4 años, y en el 2001, con la ayuda de un abogado privado que habían contratado sus padres, Ángel pidió que se hiciera otro examen de ADN. La tecnología ya había avanzado un poco, y el laboratorio había retenido la evidencia del caso. Ese examen logró detectar el ADN de un hombre. Y no era Ángel. Pero el crimen lo habían cometido dos. Aunque ese ADN no coincidía con el de Ángel, eso no lo descartaba –todavía podía ser el segundo atacante.

Sus padres habían gastado mucho dinero en abogados privados, pero ninguno lograba ayudarlo.

Ángel: A veces te empiezas a frustrar un poquito porque en realidad no sabes cómo trabaja el sistema. Por más que agarraba los libros de ley, cuando creía que lo entendía me decían, “no, no trabaja así”. Me sentaba con alguien que sabía de leyes y me trataban de explicar y ayudar. Porque yo decía pues yo mismo lo tengo que hacer, nadie lo va a hacer para mi.

Silvia: Así que Ángel se dedicó a estudiar.

Ángel: Hasta que un día dije bueno, ya estoy cansado de no entender, tengo que ir a la escuela, y fue cuando empecé a cambiar un poco, a yo mismo ayudarme con libros, y yo no puedo estar ignorante toda mi vida.

Silvia: Primero acabó la secundaria a través de un programa de la cárcel. Después pidió un traslado a una prisión donde podía estudiar una carrera corta y tomó clases de construcción, de limpieza, de mantenimiento. Y también empezó a trabajar como voluntario en varios programas de la prisión.

En estos años también empezó a pintar.

Silvia: ¿Qué pintabas?

Ángel: Paisajes, animale, dibujos que salían de mi mente a veces, porque pues no hay suficiente material ahí. Pero es algo que me relaja y me ayudó también muchísimo. Para sentirme libre en la mente, por decirlo así. Te lleva…para mi me llevó a otro mundo.

Silvia: En el 2012, o sea, 15 años después de que les había escrito por primera vez, el Innocence Project le escribió a Ángel, diciendo:

Ángel: “Revisamos tu caso y sí te vamos a ayudar”. Pues eso para mi ya fue como, “wow, se abrió la puerta otra vez”. No más de saber que esta organización tan prestigiosa va a tomar tu caso y va a ayudarte eso es algo muy grande. Y pues me hacían preguntas: “¿quieres que lo hagamos? porque si eres culpable te va a afectar”, y le dije, “no, al contrario, ¿qué necesitan? háganlo lo más pronto posible”.

Silvia: El caso de Ángel no es único en el condado de Lake. Bajo un fiscal en particular, Michael Waller, hubo varios casos notorios de condenas equivocadas.

Noticiero: Juan Rivera fue encarcelado cuando tenía solo 19 años. Él dice que le tocó convertirse en hombre en el peor lugar posible, el mismísimo infierno.

Silvia: El de Juan Rivera, por ejemplo, un puertorriqueño que pasó 20 años encarcelado. Lo condenaron tres veces por la violación y el asesinato de una niña de 11 años. Sí, tres veces. Sus abogados dicen que la policía le sacó una confesión forzada después de interrogarlo por cuatro días. Exámenes de ADN finalmente demostraron que no había sido él. Y como este caso hay varios.

Lo peor es que aún en casos donde los resultados de ADN mostraban que alguien era inocente, el condado luchaba por mantener las condenas. El fiscal Michael Waller se retiró a finales del 2012, y eligieron a un nuevo fiscal, Michael Nerheim. Nerheim tiene una visión completamente diferente sobre los exámenes de ADN y las condenas erróneas.

El Innocence Project se acercó a Nerheim diciendo que querían hacer exámenes de ADN para el caso de Ángel. En menos de un mes el nuevo fiscal les había respondido diciendo que aceptaba que se hicieran las pruebas.

En mayo del 2013 empezaron a hacer las pruebas. El laboratorio obtuvo evidencia de los shorts de la víctima y de un tampón que habían encontrado en la escena del crimen. El ADN que encontraron en los shorts y en el tampón es consistente: viene del mismo hombre. Y no es Ángel.

El laboratorio también examinó el semen que encontraron en los shorts de la víctima. Y ese perfil de ADN viene de otro hombre, el segundo atacante. Y tampoco es de Ángel.

Un viernes, Vanessa llamó a Ángel para darle la buena noticia.

Ángel: Y me dijo, “ya regresaron los resultados y todo está muy bien”. Y pues yo estaba super contento. Pero me dijo, “todavía no se termina, podían pasar cosas que se puede atrasar o pueden pedir tiempo. Pero el lunes vienes para corte.”

Silvia: Vanessa dice que cuando le contó todo esto a Ángel por teléfono, inmediatamente notó un cambio en el tono de su voz. Después de tantos años, por fin sabía que estaba muy cerca de quedar libre.

El lunes 9 de marzo de este año, 2015, -3 días después de recibir las buenas noticias- una jueza del condado de Lake revirtió la condena contra Ángel, basándose en las pruebas de ADN que demostraban que era inocente.

Y el martes en la noche, después de 20 años, salió.

Noticieros: Esta noche el mexicano Ángel González recuperó la libertad…Por un crimen que no cometió. Él cree que su incapacidad para explicarse correctamente en inglés tuvo algo que ver con su arresto y encarcelación… “Si con las palabras alcanzara diría que lo siento”, sostuvo el fiscal Mike Nerheim, “y aunque suene trivial, después de pasar 21 años en la cárcel, es importante que sepan que trabajamos duro para que se haga justicia”.

Ángel: Los abogados de Innocence Project fueron a recogerme hasta la prisión. Ese día había mucha niebla. Tenían que manejar muy despacito. Entonces, lo primero que me preguntaron: qué quieres comer? Yo le dije: “Un chicken sandwich…grilled chicken sandwich”. Pararon en un restaurante nuevo, que yo no conocía

Silvia: La cárcel queda a dos horas de la casa de sus padres, pero esa noche, con la niebla, el viaje duró casi tres.

Silvia: ¿De qué conversaban en el auto?

Ángel: Pues simplemente estábamos escuchando música, recordándome que, “eres libre, what you gonna do?” eso.

Silvia: Por mientras, su familia esperaba en la casa de sus padres.

María: Yo abrí la puerta, lo miré que se paró ahí al entrar aquí, lo bajaron. ¡Ay, no me detuve! yo me fui a darle el abrazo, ¡ay! con aquel alegría, aquel gusto. No me pude contener estar esperando que entrara.

Silvia: Adentro se encontró con el resto de su familia: su papá, sus hermanos, sus sobrinos.

Ángel: Aquí había muchos familiares que yo ni conocía, televisión… y pues en realidad no sabía ni qué decir. Era como un shock. Era como, “OK, ¿es realidad?”

María: Todos lo abrazaban, lo agarraban. “¡Ay!” decía, “no sé ni quién son”. Él se sentía como desesperado, ¿verdad? de estar 20 años solo y luego ver mucha familia y no saber ni quién eran.

Silvia: Para Ángel no ha sido fácil readaptarse a la vida fuera de la cárcel.

Ángel: Pues a veces todavía pasa cuando despierto y abro los ojos: “¡que estoy libre!”. A veces hay un poquito como de temor de dormirte y creer que es un sueño y voy a despertar en prisión. De repente me pongo paniqueado, “OK, ¿qué estoy haciendo? o ¿qué hago aquí?” Hay días que aún tengo problemas de readaptación, pero creo que se va…es como todo, se va a tardar un tiempo. Tal vez me tarde la vida entera para readaptarme.

Silvia: María nota que Ángel está mejor. Se ha empezado a soltar más con la familia y tiene muchos planes: quiere seguir estudiando, quiere viajar, y le gustaría trabajar como mecánico de autos. Todavía no puede trabajar. Su visa se venció mientras estaba en la cárcel. Por ahora, mientras arregla su situación migratoria, pasea perros en Chicago, como voluntario.

Y aunque todavía no ha vuelto a pintar, como lo hacía en la cárcel, tiene planes de hacerlo pronto.

En la casa de sus padres, donde entrevisté a Ángel, hay un cuadro colgado al lado de la puerta. Es un cuadro que pintó en prisión.

Ángel: En mi imaginación es un río pequeño con un zacate al lado, unos árboles. Imaginé pues y tal vez una águila está volando. Lo que yo imaginé de ser libre, de estar lejos de la sociedad, lejos de todo el mal, simplemente naturaleza. Trataba de imaginar un lugar tranquilo, solo, alejado, algo que me trayera paz.

Silvia: Ángel no ha sabido nada de la víctima que lo identificó como uno de sus atacantes hace más de 20 años. Ella no se ha comunicado con él.Pero Ángel no siente resentimiento, porque para él:Ángel: Ella es la víctima en realidad, y por todo esto otra vez volvió a ser traumatizada, le volvieron a recordar. Ella fue víctima del crimen y víctima del sistema también. Le falló el sistema a ella como a mi.No estoy contra el sistema. Tengo mucha desconfianza de quiénes son los que están encargados. Yo sé que hay muchísimos crímenes que se cometen todos los días. Tiene que haber un control, y errores pasan. Pero cuando es uno tras otro, tras otro, entonces hay un problema.Silvia: Sí, hay errores en el sistema. Y a veces, esos errores le cuestan veinte años de vida a un hombre inocente.—Daniel Alarcón: Ángel es uno de 330 presos que han sido exonerados desde 1989 gracias a pruebas de ADN en Estados Unidos. Según el Innocence Project, algunos estudios calculan que entre el 2 y el 5% de los prisioneros en el país son inocentes. Eso significa que entre 50,000 y 100,000 personas estarían encarceladas en Estados Unidos por un crimen que no cometieron.Silvia Viñas es productora y editora de Radio Ambulante.Gracias a Guy Randle del estudio Rosewood, y Vanesa Bearga.Camila Segura es nuestra editora principal, y Martina Castro es la productora principal.El resto del equipo incluye a Luis Trelles, Clara González Sueyro, David Pastor, David Leonard, Barbara Sawhill, Alejandra Quintero Nonsoque, Claire Mullen, Diana Buendía y Dennis Maxwell. Nuestra directora ejecutiva es Carolina Guerrero.Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar más, visita nuestra página web, radioambulante.org.Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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