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Historia del año: Español con Juan, Historias en español: octubre

¿Te gusta leer y escuchar historias en español? Aquí en ESPAÑOL CON JUAN contamos muchas historias porque creemos que leer y escuchar historias es un método muy eficaz para aprender español en contexto.

En muchos de nuestros vídeos contamos historias, pero además este año estamos contando una historia por capítulos: cada mes contamos un capítulos nuevo.

En el vídeo de hoy vamos a contar el capítulo de octubre.

Si no has visto los vídeos anteriores, abre este link y ahí encontrarás una playlist con todos los vídeos de esta historia. Recuerda además que en nuestro blog puedes leer la transcripción de esta historia. Debajo del vídeo, en la descripción del vídeo, puedes encontrar todos los links que necesitas.

¿Estáis listos? ¿Estáis listas para escuchar el capítulo de Octubre?

Pues, venga, ¡empezamos!

OCTUBRE

Bueno chicos, las cosas han cambiado mucho desde la última vez que os hablé de Carmen.

¡Ya encontré a Carmen! ¡Ya la encontré! Fui al hospital donde la habían llevado (Si os acordáis, la llevaron en helicóptero desde la isla donde estábamos a un hospital porque había habido algunas complicaciones durante la operación para agrandarle el pecho, para hacerle los pechos más grandes). Todo acabó bien. La encontré en el hospital y estaba muy bien. La besé, me besó, nos abrazamos. Lloramos. Sí, lloramos. Lloramos de felicidad, por estar juntos otra vez.

Y Carmen se ha recuperado de la operación perfectamente… Los pechos, las tetas funcionan bien… bueno, perdonad que no entre en mucho detalle sobre ese tema porque es algo privado, algo personal…

En fin, supercaro, carísimo… Me ha salido todo por un ojo de la cara. He tenido que pagar mucho más de lo que yo pensaba. Pero, bueno, eso ahora no es importante. Lo importante es que Carmen está bien, que está contenta con sus pechos nuevos. Yo soy feliz viéndola a ella feliz.

Y bueno, lo que no sabéis, lo que todavía no sabéis, es que Carmen y yo ahora somos compañeros de trabajo. Sí, en la escuela donde yo trabajo hacía falta un profesor de español y, nada, yo hablé con mi jefe y lo arreglé todo para que le dieran el trabajo a ella. La enchufé.

Y Carmen se puso supercontenta, claro. Necesitaba un trabajo urgentemente. Me dijo mil veces “Gracias, gracias, Juan, yo no sé qué habría hecho sin ti. Has cambiado mi vida. Eres el hombre que ha cambiado mi vida. Primero me pagas la operación y ahora me encuentras trabajo. ” Estaba muy feliz.

Aunque la verdad es que, si soy sincero, la tía no tiene ni idea de cómo dar clase de español. No sabe lo que es un adjetivo, lo que es un verbo, no tiene ni idea de qué es un verbo reflexivo, de qué es un preposición… nada.

Pero a pesar de todo la verdad es que la tía está teniendo mucho éxito con los estudiantes, con los estudiantes de español. Los estudiantes la adoran. De hecho, mucho de mis estudiantes me han dicho “Juan, ¿podemos cambiarnos con Carmen? ¿Podemos ir a clase de español con Carmen?”. Y yo lo entiendo, yo lo entiendo porque, como decía, no es solo que sea guapa, es que Carmen tiene algo especial, es una persona muy alegre, es supersimpática, divertida, un poco superficial, ya lo he dicho antes, es un poco superficial, sí… Carlos, mi amigo Carlos dice que es tonta, que es tontita… No, para nada. No es tonta, no es tonta, es un poco infantil, un poco superficial, un poco ingenua, muy alegre, divertida… No es una intelectual, eso es cierto, no es una intelectual, pero tampoco es que sea tonta, vamos. ¡No tiene un pelo de tonta!

Y Alfred… Os acordáis de Alfred, ¿verdad? Alfred, mi compañero de trabajo, Alfredo, Alfred, otro profesor de español que trabaja conmigo, pues cuando le presenté a Carmen se quedó de piedra, claro. El tío no se esperaba que yo tuviera una novia tan guapa, tan joven, tan alegre, tan simpática y tan divertida como Carmen. No, no se lo esperaba y se quedó de piedra. Cuando la vio se le pusieron los ojos así, grandes, grandes como platos. La miró de arriba abajo, se quedó sin palabras, se quedó boquiabierto. No sabía qué decir. Se puso tan nervioso que no le salían las palabras de la boca… es que Carmen es muy guapa, vosotros todavía no la habéis visto, pero Carmen es superguapa y ahora con la operación que se ha hecho mucho más…

Su cumpleaños, el cumpleaños de Carmen, es en noviembre. El próximo mes.

Yo quería comprarle algo en las rebajas. Ahora hay rebajas en algunas tiendas de ropa, pero como no sabía su talla, como no sabía qué talla tiene ni tampoco qué número de zapatos usa, pues… no he podido comprarle todavía nada.

Como no sabía su talla ni su número de zapatos, ¿sabéis qué hice? Esto no sé si debería contarlo aquí, en público, porque es un poco… no sé, no está bien, he hecho algo que no está bien…

Veréis. Hace unos días Carmen me dijo que iba con unas amigas a pasar el fin de semana en Barcelona. Iba a ir el viernes por la tarde y el lunes ya estaría de vuelta. Total, tres días. Entonces, yo pensé un plan. Veréis: un día que ella estaba distraída viendo vídeos en YouTube, porque ahora le ha dado por mirar videos en YouTube para aprender a maquillarse, a vestirse, a hacer ejercicios de Yoga, a hacer dieta para perder peso… en fin, bueno, eso es otra historia, pero, como os decía, un día que estaba viendo vídeos en YouTube yo aproveché para meter la mano en su bolso y quitarle la llave, la llave de su piso. Entonces, mientras ella miraba vídeos yo cogí, bajé corriendo a la calle y le hice una copia a las llaves de su casa, a las llaves de su piso. Lo hice todo muy rápido, cuando volví a casa, ella seguía allí, sentada en el sofá viendo vídeos para perder peso porque ahora está obsesionada con perder peso, pero bueno, ese es otro tema…

El caso es que la tía ni se enteró. Ni se enteró de que yo le había quitado las llaves del bolso, ni se enteró de que yo había bajado a la calle. Entonces, cuando volví a casa le puse sus llaves otra vez en el bolso, me metí en el bolsillo la copia que había hecho y me senté a su lado, como si nada. La tía no se dio cuenta de nada.

Quizás no esté bien lo que hice, pero eso es lo que hice. Y como sabía que no iba a estar en casa el viernes por la noche, como sabía que iba a estar con sus amigas en Barcelona, pues, nada, eso hice, me fui a su casa el viernes por la noche y abrí la puerta del piso con la llave.

Entrar fue fácil. El único problema es que estaba todo oscuro. Cuando llegué no había luz en el piso, no sé por qué. Quizás había desconectado toda la luz del piso antes de irse de viaje. No sé. Hay gente que cuando se va de viaje desconecta el gas, el teléfono y la electricidad de la casa. Bueno, no sé si esa fue la razón, pero el caso es que no había luz en el piso, en el piso de Carmen, todo estaba a oscuras, no se veía nada…

Yo había estado en su casa solo una o dos veces y no conocía bien las habitaciones, no recordaba bien donde estaba el dormitorio, el baño, el armario de la ropa… Estuve buscando por todo el piso buscando ropa, zapatos… No era fácil hacerlo todo a oscuras…

Además, es que la tía, Carmen, antes de irse había decorado la casa para Halloween.

De repente, encima de un mueble vi… ¿sabéis qué vi? ¡Vi una calavera! ¡Una calavera!

Me dio un susto de muerte. Imaginaos. Allí, en la oscuridad, yo solo, de repente veo una calavera. Fue terrible. Entonces me acordé. Unos días antes de irse, Carmen me había dicho que le encantaba Halloween y que había comprado un montón de cosas para decorar su piso. Pero yo no me acordaba, yo no me acordaba de eso y cuando entré en la casa, en su piso, y vi la calavera, me dio un susto de muerte, me dio mucho miedo, no me lo esperaba. La tía había dejado toda la casa llena de objetos de Halloween.

Me lo había dicho, sí, me lo había dicho,  Luego ya me acordé de lo que me había dicho, que había comprado un montón de cosas de terror para decorar la casa y, bueno, me tranquilicé un poco.

Pero, en serio, aunque yo sé que es una tontería, pero estar allí a oscuras, en un piso que no conocía, rodeado de estos objetos tétricos, no sé, ya sé que es una tontería, pero me empezó a dar miedo. Había chorradas de Halloween por todas partes, en todas las habitaciones. Y a mí la verdad empezó a darme un poco de repelús, me empezaron a dar escalofríos… Allí, yo solo, en silencio, a oscuras, con todas aquellas cosas horribles que había por toda la casa…

Sinceramente, yo no he sido nunca un hombre muy valiente, a mí, de niño me daba mucho miedo la oscuridad. Soy una persona muy sugestionable… me sugestiono, creo ver caras, creo ver figuras en la oscuridad… me dan miedo las sombras… no sé, me da mucho miedo…

Menos mal que tenía mi teléfono móvil y con la linterna de mi teléfono móvil podía iluminar un poco las habitaciones.

Iba de una habitación a otra buscando ropa de Carmen para ver qué talla usa y zapatos para ver qué número calza.

Lo que pasa es que mientras iba de una habitación a otra sentía como la presencia de alguien, como si hubiera alguien allí conmigo. Ya sé que es una tontería, pero es que yo soy así. Yo soy muy miedoso, me da miedo todo, soy muy sugestionable… me sugestiono muy fácilmente, veo figuras en la oscuridad, veo caras en las sombras… yo racionalmente no creo en los fantasmas, pero en una situación así, solo, en la oscuridad… en una situación así tengo miedo, de verdad. Y me dio mucho miedo aquella noche me dio mucho miedo. Sentía como si hubiera alguien conmigo, como si hubiera otras personas allí conmigo, como si me observaran, como si otras personas estuvieran observándome.

Bueno, total, ahora me parece todo un poco ridículo. Pero si os digo la verdad me cagué de miedo.

A mí es que Halloween no me gusta mucho, la verdad, es una fiesta que no me gusta mucho. A mi me parece más interesante el día de los Muertos. El Dia de los Muertos es una celebración maravillosa de México y que, bueno, es otra cosa, es otra cosa muy diferente…

Total, que salí de allí pitando, me fui corriendo, echando leches, vamos. Miré la talla de sus vestidos, el número de sus zapatos y me fui echando leches del piso de Carmen…

Luego, le conté a Carlos lo que me había pasado, que había sentido la presencia de alguien allí, en el piso, conmigo, y me dijo que si yo había sentido la presencia de alguien es porque seguramente había alguien allí.

Pero, ¿cómo iba a haber alguien allí conmigo? Pero si Carmen estaba en Barcelona, Carmen se ha ido a pasar el fin de semana a Barcelona con sus amigas…

¡Eso es imposible!

OUTRO

Bueno, chicos, espero que os guste este modo de aprender español en contexto, a través de historias. Os recuerdo que puedes ver que hay una playlist con todos los capítulos de esta historia y que en nuestro blog podéis también leer la transcripción.

Y también os recuerdo que si os gusta aprender español con historias, en Amazon podéis encontrar los libros que he escrito. Los podéis encontrar en Amazon a muy buen precio. Son libros muy baratos que os pueden ayudar a mejorar vuestro español.

Debajo, en la descripción de este vídeo, os dejo todos los links.

Y nada más por hoy.

¡Nos vemos en el próximo vídeo!



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En muchos de nuestros vídeos contamos historias, pero además este año estamos contando una historia por capítulos: cada mes contamos un capítulos nuevo.

En el vídeo de hoy vamos a contar el capítulo de octubre.

Si no has visto los vídeos anteriores, abre este link y ahí encontrarás una playlist con todos los vídeos de esta historia. Recuerda además que en nuestro blog puedes leer la transcripción de esta historia. Debajo del vídeo, en la descripción del vídeo, puedes encontrar todos los links que necesitas.

¿Estáis listos? ¿Estáis listas para escuchar el capítulo de Octubre?

Pues, venga, ¡empezamos!

OCTUBRE

Bueno chicos, las cosas han cambiado mucho desde la última vez que os hablé de Carmen.

¡Ya encontré a Carmen! ¡Ya la encontré! Fui al hospital donde la habían llevado (Si os acordáis, la llevaron en helicóptero desde la isla donde estábamos a un hospital porque había habido algunas complicaciones durante la operación para agrandarle el pecho, para hacerle los pechos más grandes). Todo acabó bien. La encontré en el hospital y estaba muy bien. La besé, me besó, nos abrazamos. Lloramos. Sí, lloramos. Lloramos de felicidad, por estar juntos otra vez.

Y Carmen se ha recuperado de la operación perfectamente… Los pechos, las tetas funcionan bien… bueno, perdonad que no entre en mucho detalle sobre ese tema porque es algo privado, algo personal…

En fin, supercaro, carísimo… Me ha salido todo por un ojo de la cara. He tenido que pagar mucho más de lo que yo pensaba. Pero, bueno, eso ahora no es importante. Lo importante es que Carmen está bien, que está contenta con sus pechos nuevos. Yo soy feliz viéndola a ella feliz.

Y bueno, lo que no sabéis, lo que todavía no sabéis, es que Carmen y yo ahora somos compañeros de trabajo. Sí, en la escuela donde yo trabajo hacía falta un profesor de español y, nada, yo hablé con mi jefe y lo arreglé todo para que le dieran el trabajo a ella. La enchufé.

Y Carmen se puso supercontenta, claro. Necesitaba un trabajo urgentemente. Me dijo mil veces “Gracias, gracias, Juan, yo no sé qué habría hecho sin ti. Has cambiado mi vida. Eres el hombre que ha cambiado mi vida. Primero me pagas la operación y ahora me encuentras trabajo. ” Estaba muy feliz.

Aunque la verdad es que, si soy sincero, la tía no tiene ni idea de cómo dar clase de español. No sabe lo que es un adjetivo, lo que es un verbo, no tiene ni idea de qué es un verbo reflexivo, de qué es un preposición… nada.

Pero a pesar de todo la verdad es que la tía está teniendo mucho éxito con los estudiantes, con los estudiantes de español. Los estudiantes la adoran. De hecho, mucho de mis estudiantes me han dicho “Juan, ¿podemos cambiarnos con Carmen? ¿Podemos ir a clase de español con Carmen?”. Y yo lo entiendo, yo lo entiendo porque, como decía, no es solo que sea guapa, es que Carmen tiene algo especial, es una persona muy alegre, es supersimpática, divertida, un poco superficial, ya lo he dicho antes, es un poco superficial, sí… Carlos, mi amigo Carlos dice que es tonta, que es tontita… No, para nada. No es tonta, no es tonta, es un poco infantil, un poco superficial, un poco ingenua, muy alegre, divertida… No es una intelectual, eso es cierto, no es una intelectual, pero tampoco es que sea tonta, vamos. ¡No tiene un pelo de tonta!

Y Alfred… Os acordáis de Alfred, ¿verdad? Alfred, mi compañero de trabajo, Alfredo, Alfred, otro profesor de español que trabaja conmigo, pues cuando le presenté a Carmen se quedó de piedra, claro. El tío no se esperaba que yo tuviera una novia tan guapa, tan joven, tan alegre, tan simpática y tan divertida como Carmen. No, no se lo esperaba y se quedó de piedra. Cuando la vio se le pusieron los ojos así, grandes, grandes como platos. La miró de arriba abajo, se quedó sin palabras, se quedó boquiabierto. No sabía qué decir. Se puso tan nervioso que no le salían las palabras de la boca… es que Carmen es muy guapa, vosotros todavía no la habéis visto, pero Carmen es superguapa y ahora con la operación que se ha hecho mucho más…

Su cumpleaños, el cumpleaños de Carmen, es en noviembre. El próximo mes.

Yo quería comprarle algo en las rebajas. Ahora hay rebajas en algunas tiendas de ropa, pero como no sabía su talla, como no sabía qué talla tiene ni tampoco qué número de zapatos usa, pues… no he podido comprarle todavía nada.

Como no sabía su talla ni su número de zapatos, ¿sabéis qué hice? Esto no sé si debería contarlo aquí, en público, porque es un poco… no sé, no está bien, he hecho algo que no está bien…

Veréis. Hace unos días Carmen me dijo que iba con unas amigas a pasar el fin de semana en Barcelona. Iba a ir el viernes por la tarde y el lunes ya estaría de vuelta. Total, tres días. Entonces, yo pensé un plan. Veréis: un día que ella estaba distraída viendo vídeos en YouTube, porque ahora le ha dado por mirar videos en YouTube para aprender a maquillarse, a vestirse, a hacer ejercicios de Yoga, a hacer dieta para perder peso… en fin, bueno, eso es otra historia, pero, como os decía, un día que estaba viendo vídeos en YouTube yo aproveché para meter la mano en su bolso y quitarle la llave, la llave de su piso. Entonces, mientras ella miraba vídeos yo cogí, bajé corriendo a la calle y le hice una copia a las llaves de su casa, a las llaves de su piso. Lo hice todo muy rápido, cuando volví a casa, ella seguía allí, sentada en el sofá viendo vídeos para perder peso porque ahora está obsesionada con perder peso, pero bueno, ese es otro tema…

El caso es que la tía ni se enteró. Ni se enteró de que yo le había quitado las llaves del bolso, ni se enteró de que yo había bajado a la calle. Entonces, cuando volví a casa le puse sus llaves otra vez en el bolso, me metí en el bolsillo la copia que había hecho y me senté a su lado, como si nada. La tía no se dio cuenta de nada.

Quizás no esté bien lo que hice, pero eso es lo que hice. Y como sabía que no iba a estar en casa el viernes por la noche, como sabía que iba a estar con sus amigas en Barcelona, pues, nada, eso hice, me fui a su casa el viernes por la noche y abrí la puerta del piso con la llave.

Entrar fue fácil. El único problema es que estaba todo oscuro. Cuando llegué no había luz en el piso, no sé por qué. Quizás había desconectado toda la luz del piso antes de irse de viaje. No sé. Hay gente que cuando se va de viaje desconecta el gas, el teléfono y la electricidad de la casa. Bueno, no sé si esa fue la razón, pero el caso es que no había luz en el piso, en el piso de Carmen, todo estaba a oscuras, no se veía nada…

Yo había estado en su casa solo una o dos veces y no conocía bien las habitaciones, no recordaba bien donde estaba el dormitorio, el baño, el armario de la ropa… Estuve buscando por todo el piso buscando ropa, zapatos… No era fácil hacerlo todo a oscuras…

Además, es que la tía, Carmen, antes de irse había decorado la casa para Halloween.

De repente, encima de un mueble vi… ¿sabéis qué vi? ¡Vi una calavera! ¡Una calavera!

Me dio un susto de muerte. Imaginaos. Allí, en la oscuridad, yo solo, de repente veo una calavera. Fue terrible. Entonces me acordé. Unos días antes de irse, Carmen me había dicho que le encantaba Halloween y que había comprado un montón de cosas para decorar su piso. Pero yo no me acordaba, yo no me acordaba de eso y cuando entré en la casa, en su piso, y vi la calavera, me dio un susto de muerte, me dio mucho miedo, no me lo esperaba. La tía había dejado toda la casa llena de objetos de Halloween.

Me lo había dicho, sí, me lo había dicho,  Luego ya me acordé de lo que me había dicho, que había comprado un montón de cosas de terror para decorar la casa y, bueno, me tranquilicé un poco.

Pero, en serio, aunque yo sé que es una tontería, pero estar allí a oscuras, en un piso que no conocía, rodeado de estos objetos tétricos, no sé, ya sé que es una tontería, pero me empezó a dar miedo. Había chorradas de Halloween por todas partes, en todas las habitaciones. Y a mí la verdad empezó a darme un poco de repelús, me empezaron a dar escalofríos… Allí, yo solo, en silencio, a oscuras, con todas aquellas cosas horribles que había por toda la casa…

Sinceramente, yo no he sido nunca un hombre muy valiente, a mí, de niño me daba mucho miedo la oscuridad. Soy una persona muy sugestionable… me sugestiono, creo ver caras, creo ver figuras en la oscuridad… me dan miedo las sombras… no sé, me da mucho miedo…

Menos mal que tenía mi teléfono móvil y con la linterna de mi teléfono móvil podía iluminar un poco las habitaciones.

Iba de una habitación a otra buscando ropa de Carmen para ver qué talla usa y zapatos para ver qué número calza.

Lo que pasa es que mientras iba de una habitación a otra sentía como la presencia de alguien, como si hubiera alguien allí conmigo. Ya sé que es una tontería, pero es que yo soy así. Yo soy muy miedoso, me da miedo todo, soy muy sugestionable… me sugestiono muy fácilmente, veo figuras en la oscuridad, veo caras en las sombras… yo racionalmente no creo en los fantasmas, pero en una situación así, solo, en la oscuridad… en una situación así tengo miedo, de verdad. Y me dio mucho miedo aquella noche me dio mucho miedo. Sentía como si hubiera alguien conmigo, como si hubiera otras personas allí conmigo, como si me observaran, como si otras personas estuvieran observándome.

Bueno, total, ahora me parece todo un poco ridículo. Pero si os digo la verdad me cagué de miedo.

A mí es que Halloween no me gusta mucho, la verdad, es una fiesta que no me gusta mucho. A mi me parece más interesante el día de los Muertos. El Dia de los Muertos es una celebración maravillosa de México y que, bueno, es otra cosa, es otra cosa muy diferente…

Total, que salí de allí pitando, me fui corriendo, echando leches, vamos. Miré la talla de sus vestidos, el número de sus zapatos y me fui echando leches del piso de Carmen…

Luego, le conté a Carlos lo que me había pasado, que había sentido la presencia de alguien allí, en el piso, conmigo, y me dijo que si yo había sentido la presencia de alguien es porque seguramente había alguien allí.

Pero, ¿cómo iba a haber alguien allí conmigo? Pero si Carmen estaba en Barcelona, Carmen se ha ido a pasar el fin de semana a Barcelona con sus amigas…

¡Eso es imposible!

OUTRO

Bueno, chicos, espero que os guste este modo de aprender español en contexto, a través de historias. Os recuerdo que puedes ver que hay una playlist con todos los capítulos de esta historia y que en nuestro blog podéis también leer la transcripción.

Y también os recuerdo que si os gusta aprender español con historias, en Amazon podéis encontrar los libros que he escrito. Los podéis encontrar en Amazon a muy buen precio. Son libros muy baratos que os pueden ayudar a mejorar vuestro español.

Debajo, en la descripción de este vídeo, os dejo todos los links.

Y nada más por hoy.

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