Part 11
B: Uy, ¿qué hora es?
A: Las once cuarenta y cinco.
B: Mierda, se me olvidó completamente.
A: ¿El qué?
B: Nada, que estoy entrenando a la que será mi nueva pulga estrella, Pancha, y estamos en la primera fase del entrenamiento y has que ser muy estricta, porque si no se columpian.
A. ¡Pero no vas a entrenarla ahora!
B: Sí, sí, la llevo aquí en el bolsillo. Es que tiene un plan de entrenamiento intensivo personalizado y le toca ejercitar cada 4 horas. A las once y media le tocaba el último entrenamiento del día. Le toca el número del aro de fuego, que es el más complicado. Siempre lo dejo para el final para no estresarla durante el día. Así después se recupera durmiendo y al día siguiente está fresca para seguir con otros números.
A: ¿Estás segura de que quieres hacer el número del aro de fuego aquí, en un restaurante?
B: Sí. ¿Llevas un mechero?
A: No, no fumo.
B: Se lo pediré a Silvio.
A: ¿Y no puedes hacerlo sin fuego?
B: Uy no, no. Tiene que ser realista, porque la pulga, si no hay fuego no se mete en el papel. El fuego la estimula.
A: No me extraña, como que se juega la vida.
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