Roldán en Roncesvalles. Esta leyenda es de Navarra, de un paso entre montañas en los Pirineos y pasó en el año 778. Carlomagno era un emperador muy poderoso. Volvía con su ejército desde España hacia Francia.
Delante iba el emperador con la mayor parte del ejército. Detrás, para proteger a todos, iba su sobrino Roldán con otros caballeros. Cuando pasaban por Roncesvalles, entre montañas altas, los atacaron por sorpresa. Caían piedras desde arriba y los enemigos salían de todas partes.
Roldán tenía un cuerno mágico. Si lo tocaba, Carlomagno lo oía y volvía a ayudarlo. Pero Roldán era orgulloso y no quiso tocarlo. Cuando por fin lo tocó, ya era demasiado tarde.
Antes de morir, Roldán no quería dejar su espada a los enemigos. Intentó romperla contra una roca, pero la espada no se rompió, rompió la montaña. Dicen que ese corte en la montaña todavía existe. Se llama la brecha de Rolando