Un día en la vida de un conductor del metro de Barcelona. Jordi conduce un tren del metro de Barcelona. Cada día lleva a miles de personas debajo de la ciudad. El jueves pasado, Jordi empezó a trabajar a las seis de la mañana.
Entró en la cabina del tren, revisó que todo funcionaba bien y salió de la primera estación. A las ocho, el metro estaba lleno. La gente iba al trabajo, a la escuela o a la universidad. En cada estación, Jordi miraba por las cámaras.
Esperaba a que todo el mundo entrara y salía otra vez. En una estación, un niño pequeño saludó a Jordi con la mano. Jordi le devolvió el saludo. Al niño se le iluminó la cara.
Su trabajo era un poco solitario. Pasaba muchas horas solo en la cabina, entre túneles oscuros. Por eso, a Jordi le gustaban esos pequeños momentos con los pasajeros. Terminó su turno a las dos de la tarde.