De vuelta en la bodega, Clara decidió actuar de una manera concreta. Preparó una carta formal dirigida a Ricardo Salazar, reconociendo públicamente el error cometido por su padre 22 años atrás y ofreciéndole una compensación económica simbólica, además de invitarlo a visitar la bodega siempre que quisiera, como muestra sincera de respeto hacia su historia y hacia su nombre.
CLARA: (pensando): Esto no puede arreglar el pasado, pero es lo mínimo que puedo hacer ahora, sin esperar nada a cambio de Diego ni de nadie más.
Envió la carta sin decirle nada a Diego, sintiendo que aquel gesto tenía que ser completamente suyo, independiente de cualquier esperanza de reconciliación con él.