Aquella misma noche, Diego preparó una cena sencilla para los dos para celebrar que la floración de aquel año había sido, por fin, la mejor en mucho tiempo. Durante la cena, entre risas y una copa de vino de la propia bodega, Clara sintió que estaba a punto de decirle lo que había descubierto, pero algo la detuvo en el último momento.
DIEGO: Esta cosecha va a ser especial, Clara, lo presiento.
CLARA: Ojalá tengas razón. Últimamente necesito buenas noticias.
Diego la miró con una intensidad distinta a la habitual y por un segundo, Clara pensó que iba a decir algo importante. Sin embargo, el momento pasó y la cena continuó con normalidad, mientras Clara guardaba en silencio el secreto de aquella carta encontrada días atrás.