En el colegio, su mejor amiga, Carla, siempre contaba los sueños más divertidos durante el desayuno. Un día soñaba que volaba sobre una ciudad y otro día soñaba con animales que hablaban como personas. Sofía escuchaba a Carla fascinada, deseando en secreto poder vivir aventuras así, aunque solo fuera una vez. Por las noches, antes de dormir, Sofía cerraba los ojos con fuerza, pidiendo y deseando tener por fin un sueño especial