Después de la función, Bruno se acercó a Alba con cara seria. Bruno le dijo que la había visto varias veces cerca del jardín guardando cosas extrañas en tarros de cristal. Desde entonces, algunos compañeros parecían más apagados de lo normal. Alba se puso muy nerviosa y no supo qué contestar.
Aunque por dentro sabía que Bruno se estaba acercando demasiado a la verdad.