La noche antes de la ronda final, Mateo no pudo dormir bien. Sin el libro mágico, sentía que no tenía suficiente información en la cabeza para competir contra los demás finalistas. En un momento de desesperación, pensó en ir a la biblioteca a escondidas para recuperar el libro guardado. Pero al final decidió no hacerlo.
Aunque el miedo a fracasar otra vez lo acompañó durante toda la noche.