- Perdone, señorita, lleva 45 minutos en el restaurante y solo ha tomado agua del grifo y unas olivas de regalo. ¿Quiere tomar algo más?
- Es que resulta que usted me ha dicho que había aire acondicionado y yo no lo encuentro. Estoy esperando a ver si lo noto.
- Bueno, ya le he dicho que como que hace mucho calor, a la máquina le cuesta un poco de llegar a la temperatura deseada.
- De acuerdo, podemos hacer una cosa. Tráigame el menú y mientras me lo pienso, ¿me puede traer otro vaso de agua fresquita del grifo?
- Claro, también querrá otra tapa de aceitunas, supongo.
- Pues me parece una gran idea. ¡Gracias por ser tan amable!