Una pregunta inesperada en la entrevista. Me había preparado aquella entrevista con una minuciosidad casi obsesiva. Repasé mi currículum línea por línea, ensayé las respuestas a las preguntas más típicas delante del espejo e incluso me informé sobre los últimos proyectos de la empresa. Estaba convencido de que nada podría pillarme desprevenido.
Sin embargo, en cuanto entré en la sala de reuniones, la entrevistadora me hizo una pregunta que no me esperaba en absoluto. Me pidió que describiera el mayor fracaso profesional de mi carrera y que explicara qué habría hecho de otra manera si hubiera podido volver atrás. Me quedé en blanco durante unos segundos, pero respirando hondo, terminé contando con sinceridad un proyecto que se me había torcido meses atrás por no haber consultado a tiempo con mi equipo. Para mi sorpresa, ella pareció más interesada en esa respuesta improvisada que en cualquiera de las que llevaba preparadas de antemano.
Me explicó que buscaban a alguien capaz de reconocer sus errores sin ponerse a la defensiva, porque el puesto exigía trabajar en equipo bajo bastante presión. Salí de la entrevista con la sensación de que, precisamente por haberme salido del guión, había mostrado una faceta mía mucho más genuina que la que llevaba ensayada.