Recuperar la fianza del piso. Cuando Sara dejó el piso que había alquilado durante cuatro años, esperaba recuperar la fianza sin ningún problema. Siempre había pagado puntualmente y había cuidado el piso como si fuera suyo. Sin embargo, el casero le comunicó, apenas una semana después de entregarle las llaves, que iba a descontarle casi la mitad del dinero por unos desperfectos en la pintura de las paredes.
Sara, indignada, le pidió que le enviara fotos que demostraran esos supuestos daños. Estaba convencida de que se trataba de un simple desgaste normal tras varios años de uso. El casero insistió en que las manchas de humedad en el dormitorio no existían cuando ella entró a vivir allí. Sin embargo, Sara recordaba perfectamente haberlas fotografiado el mismo día de la mudanza.
Lo hizo precisamente porque temía que se las achacaran a ella más adelante. Gracias a que había guardado aquellas fotos con fecha, Sara pudo demostrar que la humedad ya estaba presente antes de su llegada. De modo que el casero no tuvo más remedio que reconocer su error y devolverle la fianza íntegra. La experiencia le enseñó que, siempre que se alquila una vivienda, conviene documentar el estado del piso con fotografías desde el primer día.
Esto es importante por si acaso surge algún malentendido al marcharse.