Al despertar, Luna recuerda perfectamente el sueño. Coge una hoja y dibuja el valle, la montaña y el unicornio. Cuando termina, descubre algo sorprendente. Sin darse cuenta, también ha dibujado una cueva junto a la montaña.
Luna está seguro de que esa cueva no aparecía en el sueño. Sin embargo, siente que es importante y decide guardar el dibujo.