Diego y el balón. Para Diego, el fútbol era mucho más que un deporte. Era una forma de relajarse, de divertirse y, en ocasiones, incluso de pensar. Cuando tenía un problema, solía coger su balón y dirigirse al parque.
Después de correr un rato, casi siempre veía las cosas con más claridad. Una mañana de domingo, llegó temprano al campo municipal. Apenas había gente. El césped todavía estaba húmedo y el aire era fresco.
Parecía el momento perfecto para entrenar. Comenzó practicando pases contra una pared. Después, trabajó los disparos a puerta. Finalmente, decidió organizar una especie de competición consigo mismo.
Intentaría marcar diez goles desde distintas posiciones. Los primeros intentos fueron fáciles. Sin embargo, a medida que aumentaba la distancia, la dificultad también crecía. Falló varios disparos seguidos.