Silvia buscaba el lugar que abría la llave de la campana. Doña Celsa les dio la llave de la torre con una condición: tenían que contarle todo después. Silvia y Uxia subieron por la escalera estrecha y oscura. Los escalones de piedra estaban muy gastados.
Arriba, junto a la campana, había un pequeño armario de madera en la pared. Tenía una cerradura muy pequeña. Silvia probó la llave de la campana. Entró, giró.
Dentro del armario había un papel doblado. La letra era de Rosario: «Busca el libro donde aprendieron a escribir». Uxia y Silvia se miraron. Desde la torre se veía todo el pueblo y Silvia vio algo que no le gustó.
Gerardo estaba delante de su casa con otro hombre y los dos medían el jardín