Juana: ¿Usted dice que ellos han vivido juntos por medio año?
Deben de ser novios.
Paulino: No tengo ni idea.
¿Cuándo dejó su hermano de escribirle?
Juana: Han pasado sólo unas pocas semanas desde que él dejó de escribirme.
Paulino: ¿Lo ve?
No es por causa de la muchacha que él dejó de escribirle correos electrónicos.
Juana: Eso es verdad, yo creo.
Él me escribió regularmente hasta hace unas pocas semanas.
Pero, ¿por qué paró entonces?
Paulino: Bueno, tratemos de entender lo que sucedió.
¿Con qué frecuencia le escribía?
Juana: Es difícil de decir.
Él escribía con bastante frecuencia.
Paulino: ¿Usted siempre le respondía?
Juana: Yo siempre trataba de responderle tan pronto como era posible.
Paulino: Pero, ¿cuántas veces usted no le respondió?
Juana: Eso dependió de la cantidad de trabajo que yo tenía que hacer.
Paulino: ¿Usted siempre le escribía a través de correos electrónicos?
Juana: Sí, nosotros nos manteníamos en contacto por correo electrónico.
Yo no necesitaba saber en dónde vivía.
Paulino: ¿Cuántos correos electrónicos recibía usted de él cada mes?
Juana: Yo recibía muchos correos al mes.
Siempre me emocionaba recibir sus correos.
Paulino: ¿Por qué no trató de visitarlo antes?
Juana: Yo estaba ocupada.
Además, pensé que él estaba aún en la escuela.