Carla empezó a notar que desde hacía unas semanas sus noches eran diferentes. Antes soñaba casi todas las noches con aventuras fantásticas, pero ahora se despertaba sin recordar nada o con pequeñas pesadillas que la dejaban asustada. Les contó a sus padres que dormía mal, aunque no sabía explicar exactamente qué le pasaba. En el colegio empezó a estar más callada y menos animada de lo normal, pero tampoco sabía explicar exactamente por qué motivo le pasaba eso