Poco a poco, Mateo volvió a hacer los deberes con sus amigos, igual que hacía meses atrás. Esta vez, en lugar de contestar todo antes que nadie, escuchaba las opiniones de Pablo y Nora. Juntos buscaban las respuestas en los libros de clase. Descubrió que buscar la información entre los tres era mucho más divertido que saberlo todo solo, sin compartir nada con nadie.