Esa noche, Mateo empezó a sentir un dolor de cabeza muy fuerte, algo que nunca le había pasado antes. Además, le dolía el estómago, como si toda la información comida durante semanas le pesara por dentro. Se tumbó en la cama, asustado, sin entender por qué se sentía tan mal. Hasta poco antes, había sido el niño más listo de la clase.