Por la noche llegó una tormenta fuerte. El viento golpeaba las ventanas y la lluvia caía sin parar sobre el tejado. Sofía, nerviosa, no podía dormir. De pronto oyó claramente pasos que bajaban por la escalera.
Cogió una linterna y salió al pasillo con mucho cuidado. Vio una sombra que se movía rápido hacia la cocina y después desaparecía por la puerta del jardín. Sofía corrió detrás de la sombra, pero cuando llegó fuera solo encontró la lluvia y la oscuridad. El corazón le latía muy rápido y ya no tenía ninguna duda de que alguien entraba en la casa cada noche.