Oliver no se enfadó; al contrario, se rió un poco.
- No pasa nada, tranquila.
- ¿Qué dibujo te gustó más?
- Los de las personas del museo, incluidos los míos.
- Me gusta dibujar a la gente cuando no sabe que la observo. Así salen más naturales.
- Un poco raro, pero lo entiendo.
Los dos sonrieron, y esa conversación cambió algo entre ellos.