Instrucciones para abrir una puerta. Las puertas son objetos que pasan el día entero cerrándose y abriéndose sin preguntar a nadie. Para abrir una puerta, primero hay que acercarse a ella con cierta educación. Las puertas nerviosas reaccionan mal a los golpes.
Después, una mano toma el pomo y lo hace girar hacia un lado. Entonces, la puerta empieza a separarse lentamente de la pared, como si se despertara de una siesta. En ese momento aparece la gran pregunta: ¿qué hay al otro lado? A veces hay una cocina, a veces un pasillo, a veces una persona y a veces nada.
Lo más prudente es no pensar demasiado en esta última posibilidad.