Con mucha calma, el abuelo le confesó a Hugo la verdad completa sobre el amuleto. Aquel colgante, en realidad, nunca había tenido ningún poder mágico real. Era solo un objeto antiguo de la familia, sin más historia que el cariño con el que se transmitía de generación en generación. Pero no tenía ningún valor en particular.
Le explicó que la valentía verdadera nunca había venido del amuleto, sino del propio Hugo cada vez que decidía intentarlo a pesar del miedo